Quedan solo un par de días para el viaje y recibo un WhatsApp de David, el dueño de la casa.

“Oye, que yo no estaré esos días en Dublin, pero mi amiga Michelle se encarga de todo. Te paso su teléfono”.

“Genial David … no te preocupes. Estamos super emocionados con el viaje. Lo vamos a pasar de lujo en tu casita”.

Dos días después, suena la fanfarria tras aterrizar.

Otro vuelo de Ryanair que llega a su destino en hora.

Dublín, tiembla …

… ya estamos aquí.

Quito el modo avión y le mando un WhatsApp a Michelle:

“Hola Michelle, acabamos de aterrizar. En una hora más o menos estamos en la puerta de casa de David”.

Michelle responde que ok … y que allí nos espera.

55 minutos después el taxista nos deja en la puerta.

Es sábado por la noche … y estamos en pleno Temple Bar.

La casita de David está junto a un pub de moda y el ruido es hasta molesto.

No recuerdo que lo comentara en la descripción de la web … pero bueno … no pasa nada … hemos venido a pasarlo bien.

Michelle no está, pero quizás es normal.

Hemos quedado dentro de 5 min … así que nada … esperamos mientras en la calle escuchando la música del pub de al lado.

Pasan los 5 minutos … Michelle no llega.

Pasan otros 5 minutos … sigue sin llegar.

Pasan 10 minutos y empezamos a ponernos nerviosos.

Mando un WhatsApp a Michelle.

Tiene las dos rayitas … pero no están azules.

Otros 10 minutos más y a Michelle se le ha debido tragar la tierra.

Lo intentamos con David … pero no contesta al teléfono.

Una hora después, Michelle sigue sin aparecer …

… “Michelle cariño, ¿dónde estás?”

Es ya la 1 de la mañana y el momento de euforia que teníamos al aterrizar ha desaparecido por completo.

No aguantamos más … pasamos al plan B.

Llamamos al teléfono de atención al cliente de la plataforma que en la portada de su web muestra la siguiente frase:

“Reserva alojamientos y experiencias únicos”

Tras más de una hora sin resolver nada y dando tumbos empezamos a pensar que es más que probable que terminemos durmiendo en la calle esa noche.

De repente me acuerdo de Inma, la de la agencia que nos organizó el viaje de novios.

Son cerca de las 2 de la mañana, así que no es plan de llamarla.

Encima que no le hemos reservado el viaje, como para tener que pedirle ayuda …

Entro en su perfil de WhatsApp y veo que aparece la dirección de su oficina web.

¿Funcionará?

Entro, busco hoteles, filtro resultados y voilá …

… hay un hotel muy cerquita de donde estamos, con disponibilidad y más barato incluso que lo que pagamos por el apartamento del tal David.

Llegamos al hotel cerca de las 3 de la mañana.

Reventados y con ganas de olvidar esta pesadilla cuanto antes.

A la mañana siguiente, tras desayunar, recibo un WhatsApp de Inma, la de la agencia.

“Hola Marta. He visto que habéis hecho una reserva de hotel en Dublín para estos días. Si necesitas que te mire actividades que podáis realizar, os reserve excursiones, … o cualquier otra cosa, no dudes en darme un toque por aquí. Recuerda que estamos para ayudarte”.

En ese momento pensé:

“¿Por qué no llamé a Inma antes para que nos organizara esta escapadita?”

Pues eso.

La próxima vez, no lo dudo.

¿Y tú?

Yo ya lo sabes …

La semana que viene, más y mejor.

Autor:

José Ramón Díaz Serrano
CMO de SMYBEDS

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